Tallando DiamAndes
- hugosabogal

- 4 nov 2025
- 3 Min. de lectura

Hugo Sabogal
Igual que ocurre con la talla de diamantes, los miembros de la familia Bonnie, de origen belga, dedican sus días y sus noches a moldear el destino de tres joyas enológicas de su propiedad: dos en Burdeos y otra en Argentina.
Ellas son: Château Malartic Lagravière Grand Crus Classé, denominación Pessac-Léognan, nacida originalmente en el siglo XVII; Château Gazin Rocquencourt, comuna de Léognan, originada en el siglo XV, y DiamAndes, en la localidad de Vistaflores, Mendoza, incorporada en 2005 y todavía bajo la acción del cincel.
De publicistas a bodegueros


Sin relación previa con la vitivinicultura, los Bonnie actúan con fe, convicción y respeto por el entorno, como cualquier viñatero de antaño.
Tras una corta visita a Colombia, Véronique Bonnie –co-propietaria del grupo– me enteró de cómo el núcleo familiar, en el que participa también su hermano Jean-Jacques, terminó metido entre parras, barricas, botellas y copas.
Sus padres, Alfred-Alexandre y Michèle Bonnie, publicistas de profesión, nacieron en Bélgica y luego se mudaron a Estados Unidos para trabajar en la multinacional McCann Erickson. Una vez allí, Alfred-Alexandre recibió el encargo de instalarse en Buenos Aires para manejar las cuentas de Coca-Cola y General Motors. Tras el primer embarazo, la pareja regresó a Europa, donde nació Véronique.
Dos joyas bordelesas


Amantes del vino, los Bonnie compraron, en 1997, Château Malartic y, en 2005, Château Gazin Rocquencourt. Su primera tarea fue contratar a un enólogo experto para enseñarles a manejar el negocio, respetando todos los parámetros de la tradición. El elegido fue el bordelés Michel Rolland.
Tras dejar las operaciones en marcha, Rolland viajó a Argentina para atender compromisos locales. Enamorado de este territorio, decidió iniciar un proyecto propio en la localidad de Vistaflores, Valle de Uco, Mendoza. Allí montó Clos de los Siete, ideado para juntar, en 700 hectáreas, a un grupo de bodegueros franceses. Los Bonnie se sumaron en 2005 mediante la adquisición de una finca de 130 hectáreas, dando origen a DiamAndes. “Aquí nuestra misión es imprimir la misma filosofía de excelencia practicada en Francia”, agrega Véronique.


Los retos en DiamAndes
El mayor reto para los Bonnie es mantener esa visión filosófica, sin ignorar la agreste geografía y las particularidades de un entorno desértico, distinto al europeo. El resultado final, con el toque francés, es un portafolio de vinos menos potentes, pero más frescos y elegantes. Además, a partir de 2017, DiamAndes adoptó un manejo orgánico total. “Es la forma de asegurar la máxima pureza”, dice Véronique. DiamAndes produce tres líneas: un juvenil trio (rosado, blanco y tinto) bajo la marca Perlita; la línea Reserva DiamAndes de Uco, que abarca variedades como Viognier, Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Cabernet Franc (todas al 100%) y, para cerrar, dos íconos: Uco Grande Reserve Chardonnay y Uco Grande Reserve Malbec-Cabernet. Es todo un ensamble de orígenes, épocas, culturas y visiones.
*DLK Importaciones distribuye DiamAndes desde 2013.
***Esta columna fue publidada en la sección 'Entre Copas y 'Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (02/11/2025)

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