La opción del miti-miti
- hugosabogal

- 9 feb
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Hugo Sabogal
En vez de quedarse de brazos cruzados ante los crecientes desafíos enfrentados por los vinos tradicionales –cuestionados por su formalismo, tecnicismo, costosos procesos de elaboración y elevados niveles de alcohol (o sea, todo lo opuesto a lo que exigen los nuevos consumidores)–, un círculo de enólogos y bodegueros europeos impulsa una acción no contemplada hasta ahora y que se convierte en competidora directa de los vinos sin alcohol. Los avances se centran en vinos tintos, blancos y espumosos, pero puede extenderse a otras bebidas.
El nuevo componente se identifica con el nombre de mid-strength (o sea, de porcentaje etílico intermedio).
Con la mitad de alcohol

Por ejemplo: si una ginebra normal contiene un volumen de alcohol de 40%, la versión intermedia será de un 20%. De la misma manera, una cerveza de 4% o 6% bajará a 2 o 3%, y un vino de 10% o 15% quedará reducido a niveles del 5% y 8%, respectivamente.
Para Sophie Thorpe, cronista de la publicación inglesa Club Oenologique –que ha estado a la cabeza de la discusión–, la iniciativa del mid-strength “prioriza la moderación por encima de la abstinencia”. Y en momentos de transición como el actual, es un modelo capaz de atraer a muchísimos condumidores.
Vinos en la categoria mid-strength ya se comercializan en Gran Bretaña, Australia, Francia, España y Alemania. Entre las marcas y estilos de resonancia destacan: McGuigan, 19Crimes y Kylie Minogue Winesall, de Australia; “Middle Way”, española, impulsada por Familia Torres; 6Percent, francesa; Future Château, inglesa, y el emprendimiento alemán The Gentle Wine.
El gran desafío

Aquellos productores que pretendan engrosar sus filas, el mayor desafío es la desalcoholización, que no es fácil y sí costosa. Además, un resultado secundario es la pérdida del caudal de sabores agradables transferidos por el alcohol, cuyo aporte al vino va más allá que su efecto embriagador. Distintivos como cuerpo y sucrosidad se sacrifican.
Llenar el vacío exige recurrir a endulzantes (en particular azúcar), lo que explica el exceso de dulzor de muchos vinos sin alcohol. Para Tom Benn, de Future Château, la respuesta está en bajar el potencial de alcohol mediante manejos en el viñedo (emtre um 9% o 10%) y luego sí fermentar y proseguir con una destilación fraccionada para llegar a un nivel final del 6% de manera natural.

Entre los consumidores potenciales figuran parejas jóvenes, personas de edad interesadas en reducir su ingesta de alcohol, profesionales con agendas sociales durante la semana y millennials maduros. Aunque es improbable que los amantes furibundos del vino cambien sus valiosas botellas por estas opciones, la verdad es que la demanda de los mid-strength sube y sube. En el Reino Unido, las ventas entre 2024 y 2025 aumentaron un 4.000%. Algún día llegará la ola a estas orillas.
*Esta columna fue publicada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edicion domionical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (08/02/2026)

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