Humo blanco para el blanco
- hugosabogal

- hace 28 minutos
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En medio del desbande del vino tinto, el blanco sorprende por todo lo contrario: su vertiginoso crecimiento. Este hecho lo convierte tanto en agente de relevo para los enófilos establecidos, como en cómplice perfecto de las nuevas generaciones.
Las cifras hablan por sí solas: a escala global, el blanco representa el 50 por ciento del total de la producción, lo que significa, en plata franca, unos 44.000 millones de dólares. “Es un auge imparable”, dicen bodegueros del sector.

Por qué antojan los blancos
Su lista de atributos es extensa y variada. Lo buscan por ser más ligero, fresco y con menor graduación alcohólica que el tinto. Posee, además, afinidades con la cocina moderna, cuyo foco gira alrededor de sabores ligeros y texturas suaves. Esto sin sacrificar el acostumbrado empalme con pescados y mariscos.
En términos de salud y bienestar, el blanco sobresale por su menor contenido calórico, mejor manejo ambiental y baja cantidad de ajustes productivos.
Los mayores repuntes se generan en Europa, Australasia, Estados Unidos y Sudáfrica. No se quedan atrás ni argentinos ni chilenos. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Argentina, entre 2012 y 2021 el país austral registró un crecimiento del 266 por ciento en el consumo de blancos. Ojo: en un entorno hecho para tinto y para carne. Y no sólo eso: tanto Argentina como Chile han decidido ir más allá del Sauvignon Blanc y el Chardonnay (los habituales de siempre), para ampliarse a varietales como Riesling, Chenin Blanc, Albariño, Pinot Grigio, Moscato, Semillon, Gewürztraminer y Tocai Friulano.
Se amplía la posibilidad de elegir

Otros beneficiados con la tendencia incluyen espumosos, principalmente champanes y proseccos. Pero el segmento de mayor alza en esta categoría es el frizante, vino con burbujas más finas que los tradicionales, que exhibe suave efervescencia, baja graduación alcohólica y un perfil fresco y afrutado. Sin más, agua en la boca para los consumidores de la Gen Z. Además, alegra celebraciones informales, acompaña platos sencillos y anima momentos de ocio.
El 'Efecto Swift'


En el ascenso del blanco intervienen las alusiones hechas en favor de tal o cual vino por cantantes como Taylor Swift. En una entrevista, Swift reveló el nombre una de sus marcas favoritas: un Sancerre del Valle del Loira, hecho con Sauvignon Blanc, de la casa Domaine de Terres Blanches. Tras la mención, las existencias del producto se agotaron en Estados Unidos. Swift también ha citado en sus letras otros blancos como Pinot Grigio y Chardonnay, y el champán Dom Perignon.
El ‘Efecto Swift’ ha puesto a pensar a muchos estrategas en la posibilidad de recibir guiños similares para impulsar ventas. En particular, la publicación estadounidense Wine Enthusiast se preguntó hace pocos días: “¿Es Taylor Swift la heroína que la industria vitivinícola necesita?”. Porque, simplemente, todo lo que viralizaagota existencias. Nada ha logrado hacerlo mejor.
**Esta columna se publicó en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición domilnical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (01/02/2026).

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