Por qué Gualtallary


Hugo Sabogal
Durante varios recorridos por las zonas vitícolas de altura en Argentina, a principios de los años noventa, no era posible encontrar zonas diferenciadoras. Tanto las heladas, las bajas temperaturas y la ausencia de amplitud térmica en los viñedos frustraban todo intento.
Pero, vaya, cómo han cambiado las cosas.
Tras insistentes búsquedas, viticultores visionarios mantuvieron el ojo avizor hasta encontrar Gualtallary, un entorno tildado por muchos como “el secreto mejor guardado de los vinos argentinos”.
Este hábitat, perteneciente al distrito del mismo nombre en la región del Valle de Uco, a unos 100 kilómetros al suroeste de Mendoza, goza de muchísimas ventajas que generan resultados sobresalientes: un promedio térmico frío moderado, baja amenaza de heladas, alta insolación y una amplitud térmica entre los 10º y los 20º.

El principal propulsor fue el bodeguero Nicolás Catena Zapata, quien identificó un entorno ideal llamado el Valle de Gualtallary. Este paraje de altura ofrece a la vid un carácter único: maduración lenta, mayor concentración de aromas, y una acidez natural marcada, todo lo cual conduce a vinos con mayor tensión y frescura en el paladar, lo mismo que una elevada elegancia.
Los suelos de Gualtallary, adicionalmente, están compuestos de piedra caliza, rocas aluviales y suelos pobres, todo lo cual contribuye a generar vinos con una elevada sensación mineral y una personalidad inconfundible. Además, según el crítico argentino Alejandro Iglesias, “los suelos hacen que las uvas maduren de modo distinto y a su propio ritmo, permitiendo elaborar vinos muy distintivos donde el terroir se impone con frescura, gracias a la elevada acidez natural que conservan los frutos”. En conclusión, resalta Iglesias, “esta ecuación de Gualtallary termina combinando altura, frío, buen sol y suelos únicos, y por eso es hoy una de las más estudiadas del mundo vitícola”.

Otros expertos internacionales concluyen que los de Gualtallary son “vinos que no sólo están para beber, sino para interpretar”.
Una ventaja adicional es que el manto protector de Gualtallary cobija a blancos, tintos y espumosos por igual. Y todos dan que hablar.
No hace mucho leí una frase en el portal mexicano Wine Concept que se ajusta fielmente a lo que busca esta denominación mendocina: dejar atrás lo convencional y empezar a explorar zonas que realmente marquen la diferencia.
Blancos y tintos

Así es que en su próxima compra busque y pruebe alguno de los ejemplares de Gualtallary disponibles en el mercado local. No se defraudará. Ah, y en todos los concursos internacionales obtienen los mayores puntajes.
*Etiquetas destacadas de Gualtallary en el mercado colombiano: Gran Enemigo Gualtallary (Cabernet Franc y Malbec), Zuccardi Polígonos, Rutini Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc y Catena Zapata Adriana Vineyard Malbec Gualtallary.
*Esta nota fue publicada en la sección 'Comer y Beber', columna 'Entre Copas y Entre Mesas', en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (09/08/2026).

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