La crisis del Cava
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- hace 2 días
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Hugo Sabogal
Hablar del Cava en su actual viacrucis precisa tomar como referencia al estandarte de la categoría, es decir, al champán o vino de Champaña, elaborado en el norte de Francia mediante el proceso de doble fermentación en botella. Lo mismo aplica al Crémant, otro grupo de espumosos galos de doble fermentación, ligados intrínsicamente a su terruño (Crémant de Burdeos, de Borgoña, de Limoux, de Alsacia, de Loira, de Jura, de Savoie, de Die). En todos los casos destaca su lugar de origen.
Referencia genérica, no única


No ocurre así con el Cava, elaborado con doble fermentación, pero impreciso a la hora de destacar orígenes específicos. Su mismo nombre alude simplemente a un espacio subterráneo o a un mueble para guardar botellas. Igual, su alcance se potenció desde mediados de los años ochenta con la creación de la Denominación de Origen Cava (D.O.Cava), concebida para reunir a estos vinos en un solo grupo y facilitar su ingreso a la Comunidad Europea. Terminaron juntándose así pequeños e históricos viñateros del Penedès (enclave ícono de los espumosos catalanes) con grandes bodegas de Aragón, Navarra, La Rioja, Extremadura y Valencia.
Grandes volúmenes
Es indudable que la D.O. puso al Cava como figura dominante a escala mundial (justo detrás de gigantes como Italia y Francia), con una producción de 252 millones de botellas y ventas por 2.300 millones de euros anuales.
Pero este mismo empuje lo arrima contra las cuerdas en su tierra natal. Con una cartera de 370 bodegas inscritas, ha resultado preponderante el enfoque del gran volumen, justo lo contrario de lo que esperaban los pequeños productores del Penedès, dedicados exclusivamente a la calidad y a la relevancia de tiempo y lugar.
Corpinnat, el nuevo calificativo
Esta incompatibilidad ha desencadenado el retiro de la D.O. de 22 influyentes asociados catalanes, quienes, como contraataque, dieron vida a un nuevo colectivo llamado Corpinnat (‘Corazón del Penedes’), en catalán, al que se unieron verdaderas joyas como Recaredo, Gramona, Torrelló, Nadal, Mas Candí, Celler Kripta, Juvé & Camps y Mas Vilella.
Para la D.O. Cava, el golpe ha sido demoledor, pese a contraofertas de poner en valor la calidad y el territorio mediante la apertura de nuevas categorías de producto tales como Cava de Guarda Superior (que incluye vinos Reservas y Grandes Reservas) y el prestigioso Cava de Paraje Calificado. No les interesaron. El énfasis en la mecanización y el gran volumen no es lo suyo. Sí lo es la producción ecológica, el trabajo manual, la relevancia del lugar y la elaboración propia.
¿El resultado? Una notable caída de las ventas de Cava en todos los mercados.


Un nombre con futuro incierto
Por ello, Corpinnat eliminará la palabra Cava en sus productos.
"El Cava ha sufrido tanto daño en cuanto a la producción de volumen que tenemos queolvidarnos de ese nombre", dice el bodeguero riojano Carlos López de la Calle. "Si España quiere forjarse una reputación de buen vino para sus mejores espumosos, necesita encontrar un nuevo nombre, y uno ligado a un lugar específico”, agrega. El quiebre es a todas luces irreparable, pero deja abierto un nuevo capítulo para los espumosos trascendentes de Iberia. Que así sea.
*Esta nota fue publicada en la sección ‘Comer y Beber’, columna ‘Entre Copas y Entre Mesas’, en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (26/07/2026).

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