Los vinos para las olas de calor


Hugo Sabogal
Las recientes olas de calor en Europa, cada vez más frecuentes e intensas, han obligado a los entusiastas de la bebida a modificar sus preferencias de consumo. Hoy optan por tipos y estilos más jóvenes, jugosos y refrescantes frente a aquellos tintos corpulentos, con largas crianzas y nada adaptables a temperaturas elevadas.
Entre las tendencias más relevantes despunta la del reemplazo de los tintos por vinos espumosos, blancos y rosados, a los que se les considera más aptos para calmar la sed.
Descienden los tintos tradicionales
Tal ha sido el descenso que la demanda de tintos ya se ubica por debajo de la de blancos y rosados. Ya no es el rey absoluto que una vez fue.
Los espumosos, blancos y rosados pueden servirse fríos, potenciando así sus rasgos de vivacidad, frescura y facilidad de consumo en condiciones estivales.
Recientemente, la revista británica The Drinks Business Daily dedicó un artículo a los ajustes que han debido poner en práctica los productores.
Entre las alternativas más osadas figura una decisión de raíz: reemplazar los actuales viñedos de tintos con nuevos cultivos de blancos, con todo lo que ello implica en términos de costos y sacrificios.
Chile y Burdeos, dos mecas del tinto, han arrancado a hoy más de 30.000 hectáreas de vides tintas para abrirles paso a las variedades blancas Otra opción menos radical es darle mayor impulso a la categoría de los blanc de noirs (blancos a partir de uvas tintas), reseñada recientemente en esta columna.
Brillan los rosados y las blancas añejas


En el caso de Chile, se impulsan allí con arrojo nuevos cultivos de Sauvignon Blanc y de otros blancos adaptables al clima como Moscatel, Semillón y Torontel, variedades que experimentan un renacimiento. También crece la producción de vinos con bajos niveles de alcohol –o desalcoholilzados– como anticipo a la nueva demanda generacional de los grupos Y y Z. También destaca la producción de tintos menos complejos y más frescos como Pinot Noir, criado al vavién de las frías brisas del Océano Pacífico.
Tintos ´refrigerables’

En el caso de Burdeos, altar del tinto fino, corpulento y longevo, ya está en marcha la producción de los llamados tintos "refrigerables”, más ligeros y afrutados. Una de las opciones más demandadas es Claret, que hace alusión al antiguo nombre con el que se describía la tonalidad pálida de los antiguos tintos bordeleses.
Anticiparse a los cambios en gustos y preferencias es un paso tanto acertado como arriesgado porque el contraataque de otras alternativas viene con fuerza, incluyendo cervezas de bajo o 0% alcohol, aguas minerales y saborizadas, al igual que las versiones frías de té, café e infusiones vegetales.
Encuestas realizadas en Francia durante las recientes olas de calor revelan que el volumen de agua consumida creció un 36%; el de bebidas lácteas y similares, un 33%; el de refrescos endulzados, un 26%, y el de gaseosas, un 18 por ciento. Enfrentados a estas presiones, los viñateros deberán estar vigilantes ante un desafío aún mayor: que el producto preferido ya no sea un vino.
*Este texto fue publicado en la sección ‘Comer y Beber’, columna ‘Entre Copas y Entre Mesas’, en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (23/08/2026).

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