Nuevo lenguaje del vino
- hugosabogal

- 29 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Hugo Sabogal
El descenso global en el consumo de vino y el interrogante en torno a las preferencias líquidas de dos grupos generacionales en ascenso –Millenials y GenZ, cuyo leitmotiv es la bebida sin alcohol– tienen al sector en estado de alerta.
Además de los recientes reclamos formulados contra los emisores de puntajes, quienes hablan por ellos mismos como árbitros únicos del sabor y la calidad (columna 07/12/2025), ahora se suma otro desafiante reto: crear un nuevo lenguaje para el vino, desprovisto de tecnicismos y léxicos pretenciosos.


Más sensorial, menos enciclopédico
En concreto, se plantea un vocabulario más accesible, inclusivo, sensorial y experiencial, que interconecte a un público más amplio y se ajuste a las particularidades de nuevos consumidores y segmentos de mercado.
En su promoción participan periodistas y columnistas internacionales, muchos de ellos agrupados en un colectivo llamado Professional Wine Writers Symposium. Al nuevo movimiento se suman figuras como Esther Mobley (San Francisco Chronicle), una de las voces más categóricas en pro del nuevo lenguaje; Eric Asimov (The New York Times), quien reprocha las notas de cata abstractas y arrogantes, y propugna por un enfoque más narrativo y menos lleno de jerga elevada, y Jancis Robinson MW (Master of Wine), escritora y columnista británica, quien ha reflexionado con su equipo sobre la necesidad de un glosario más cercano a los jóvenes.

Quitarle la corbata al vino
En el fondo, todos ellos coinciden en "quitarle la corbata" al vino para que cualquiera pueda hablar con confianza y sin temores.
Hasta ahora, la definición de un vino resulta de una evaluación de tres facetas (vista, olfato y gusto), cada una provista de su propio torrente de terminología, como, por ejemplo, cristalino, brillante, pajizo, carmín, granate (vista); aromas primarios, secundarios y terciarios (olfato); cuerpo, taninos, acidez, persistencia, equilibrio y armonía (gusto), además de locuciones como terroir (entorno), bouquet (notas olfativas de la crianza), Premier Cru (viñedo de calidad superior), Cuvée (mezcla final).

Menos objeto de estudio, más fuente de placer
El nuevo lenguaje propugna por un tono más informal y moderno. Por ejemplo, Impulsa expresiones espontáneas como gluglú (vino que se bebe fácilmente, sin complicaciones, ideal para el día a día); sado (vino con acento alcohólico y amargo); playero/veraniego (vino fresco y ligero, perfecto para momentos informales y climas cálidos); natureti (vino natural expresivo y sin intervención); transparente (vino que expresa su identidad sin ocultarla); y otros términos como splash (espumoso), nervioso, filoso, graso. O sea, un lenguaje espontaneo para dinamizar la conversación, haciendo que el vino deje de ser un objeto de estudio y se convierta en una fuente de placer y conexión humana espontanea.
Ah, y habrá que aceptar la multiplicidad de nuevas expresiones surgidas en diferentes culturas. En esencia, más que un elixir lejano, se busca es que el vino termine siendo un placer compartido entre iguales, sin dictámenes enciclopédicos. Voto por eso.
Voces de autoridad a favor de la renovación



*Esta columna fue publicada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (28/12/2025).

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