Los vinos y la IA
- hugosabogal

- 28 abr
- 3 Min. de lectura

Hugo Sabogal
La presencia de la Inteligencia Artificial (IA) en el vino ha venido extendiéndose como ciclón en toda su órbita de trabajo: desde labranza, producción y comercialización, hasta promoción, educación y consumo. Para tener acceso a estas fuentes basta tener un reloj (o gafa inteligente), un teléfono móvil, un portátil o –más estorboso hoy– un computador de mesa.
Uno de los análisis más completos sobre el fenómeno proviene del escritor canadiense Peter Wearing, con treinta años de experiencia en vinos, además de estar certificado por el Wine & Spirit Education Trust y de haber sido gestor de la importadora especializada Vin de Soif (que traduce ‘vino para la sed’).
Así resume Wearing sus hallazgos: "La alegría de descubrir un vino nuevo siempre ha brotado en las conversaciones entre sommeliers, bebedores, amigos, anfitriones, productores e importadores. Es un ritual que combina curiosidad, confianza y, a veces, un poco de suerte. Ahora la IA renueva el modo de descubrir un vino. No con fanfarria ni futurismo, sino mediante cambios en la forma en que buscamos, seleccionamos y compartimos".
La IA y la asesoría sin límites

Wearing señala que los bebedores actuales ya no consultan listas genéricas tipo “los diez mejores” ni se fían de las notas puestas en las estanterías, sino que recurren a la IA, que les combina datos, preferencias y contexto, y, mejor aún, experiencias más personalizadas. Destaca el papel de la aplicación Vivino, una de las más descargadas en el mundo, cuyo motor de IA analiza más de 100 millones de reseñas y potencia las consultas anteriores del usuario hasta perfeccionarlas.
En el área comercial resalta el trabajo de Marks & Spencer, cadena británica de supermercados, que introdujo la herramienta Wine Finder, con la que conecta a sus clientes con vinos según la ocasión, estado de ánimo y preferencias de sabor. Y los guía hacia botellas que se adaptan a su perfil.
Un apoyo para los productores

Abarca también procesos de elaboración y producción y para ello alude a aplicaciones como Preferabli, destinada a bodegas y tiendas minoristas. Esta herramienta profundiza en perfiles de sabor, preferencias estilísticas y afinidades de marca, permitiendo guiar a los clientes hacia vinos que les encantarán, o, incluso, que nunca han probado antes.
También realza el papel de Wine-Searcher’s API, que les da acceso global a los comercializadores y vendedores con lo último en tendencias de precios, análisis de inventarios y comportamientos de búsqueda de consumidores. Adiciona datos de posicionamiento en relación con la competencia, informando tanto la estrategia como la narrativa.
El propósito, desmitificar
Wearing agrega otros ejemplos y concluye que descubrir vinos por la IA desmitifica y democratiza la curiosidad y el interés en cada aspecto de la bebida. Y resume: “Descubrir el vino con IA ya no es un experimento hacia el futuro, sino un conjunto funcional de herramientas en el presente que involucran a los clientes de forma dinámica, relevante y profundamente personal”.
*Otras herramientas para el vino: Commerce7, VivantWine, VinTrail, Claude-Chatbot App.
**Esta columna se publicó en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (19/04/2026).}

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