Los destellos del Sekt
- hugosabogal

- 3 oct 2025
- 3 Min. de lectura

Hugo Sabogal
La palabra Sekt alude los vinos espumosos alemanes. Por tanto, ahora que este tipo de producto empieza a remontar fronteras, cabe subrayar que el vocablo Sekt se refiere a cualquier bebida carbonatada, desde la más comercial hasta aquellas que les hablan de tú a tú a los mejores burbujeantes franceses.
A diferencia del champán (Francia), el cava (España) y el Franciacorta (Italia) –espumosos a los que se les obliga ceñirse a estrictas medidas de elaboración–, el Sekt carece de regulaciones en Alemania.
En el ámbito productivo, los más comerciales se elaboran, por millones, en tanques de acero inoxidable, mientras que los más refinados aplican su propio código de preparación y someten al vino al método tradicional, o sea, a una segunda fermentación en botella, como el champán.
Los Sekt comerciales deben su existencia a que Alemania consume la mayor cantidad de espumosos en el mundo: 310 millones de litros anuales, frente a una producción local de 260 millones de litros. El faltante se importa.
Larga tradición vitivinícola

Pero es preciso señalar que Alemania tiene cómo defenderse en ámbitos exigentes. Su vitivinicultura se remonta a la colonización romana, hace más de 2000 años, y alrededor del siglo XIX era el origen más admirado del momento, por encima de Francia. Entre sus aficionados figuró la Reina Victoria de Inglaterra, amante del Riesling, variedad blanca local, calificada como la más expresiva y elegante de su clase. Permite hacer vinos finos y de alto precio, desde secos, dulces y semidulces, hasta espumosos. Los mejor ejecutados soportan guardas de 50 años o más y logran expresarse mejor que nunca. Claro, hay que pagar por ello.
Además de la Riesling, destacan otras uvas blancas como Müller-Thurgau (híbrida), Silvaner (ancestral), Grauburgunder (Pinot Gris) y Weissburgunder (Pinot Blanc). Entre las tintas figuran Spätburgunder (Pinot Noir) –la más plantada en Alemania–, así como Dornfelder, Portugieser y Trollinger. Mosel, desde tiempos romanos, se honra de ser la cuna vitivinícola de Alemania, país que posee diversidad de suelos y climas, asegurando expresiones únicas en sus 13 denominaciones de origen.
Volviendo al Sekt, los mejores incorporan al Riesling en su formulación, aunque pueden agregar otras uvas blancas y tintas como Chardonnay y Pinot Noir.
Cuestión de categoría

Si le antoja descubrir este espumoso, tenga en cuenta sus categorías básicas:
Deutscher Sekt: vino de bajo costo, pero elaborado con uvas cultivadas en Alemania; Sekt b. A.: procede de regiones específicas dedicadas a la alta calidad; Winzersekt: representa el nivel premium, elaborado en pequeños lotes, de una sola cosecha y/o de una sola variedad de uva; Riesling Sekt: estilo notable por su refrescante acidez, mineralidad y notas cítricas, máxime si elabora con el método tradicional. Los niveles de dulzor oscilan entre Brut (seco) y dulce.
Estas son algunas de las bodegas destacadas: Raumland, Weingut Aldinger, Weingut Kranz y Strauch Sektmanufaktur, cada uno con su estilo individual. Si en su lista de espumosos le falta el Sekt, pruébelo, choque las copas y diga ¡prost!
*Esta columna se publicó en la sección ‘Entre Copas y Entre Mesas’ en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (07/13/2025)

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