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Aditivo en la copa

  • Foto del escritor: hugosabogal
    hugosabogal
  • 13 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 9 oct 2025


La adición de compuestas es común en  destilados oscuros como rones y whiskies.
La adición de compuestas es común en destilados oscuros como rones y whiskies.

Hugo Sabogal

Un reciente rifirrafe entre el Consejo Regulador del Tequila (CRT) y la Alianza Libre de Aditivos (AFA, en inglés) ha puesto en evidencia la magnitud alcanzada por la adición de ingredientes exógenos en este y otros destilados.

Aunque la práctica de agregar sustancias para corregir deficiencias o potenciar fortalezas es de larga data, varios grupos de presión han comenzado a exigir el uso de etiquetas en las que se detallen los nombres de los productos, junto con sus proporciones. Simple y llanamente, quieren saber qué se meten en el cuerpo.


El debate del Tequila


Organizaciones como AFA advierten que el Tequila, por ejemplo, adiciona glicerina, extracto de roble y colorante de caramelo para dar una sensación suavizante en boca o imitar el envejecimiento. También inyecta jarabes de azúcar para endulzar la bebida y hacerla más placentera, así como otra serie de sabores artificiales. Pese a las presiones, el CRT se niega a estas exigencias, aduciendo que, en la actualidad, no hay legislación obligante para los productores.

Más allá del Tequila, los aditivos también están presentes en coñacs, rones y whiskies escoceses y estadounidenses. Por lo general, utilizan colorantes como caramelo para mantener la consistencia del color entre un lote y otro, o para acentuar la influencia del barril. Cuando recurren al azúcar, lo hacen para despertar sensaciones más redondas y menos punzantes en boca. Pueden, incluso, valerse de sustancias para imitar la percepción de añejamiento o sugerir notas de complejidad. Pero aquí tampoco existen normas de control.

A los ojos de muchos consumidores, estos compuestos son engañosos porque alteran los procesos naturales de fermentación, destilación y añejamiento, que, en el fondo, son los que debieran entenderse como sus fortalezas.


El caso de los rones


En el caso de los rones, los destiladores suman caramelo para profundizar color, y azúcar, y así evitar sensaciones secantes. Según insisten, así los piden sus clientes.

¿Qué podría hacerse para cambiar el rumbo de este fenómeno? Para empezar, va en alza el número de quienes toman conciencia de sus consumos y levantan la voz, confiados en que los reguladores tomen cartas en el asunto. Como reacción, algunos productores sensibles han puesto la transparencia a su favor y la han convertido en una fortaleza comercial. Lo hacen con pegatinas que rezan “No contiene aditivos” o “No contiene caramelo”.


También el vino


Otro renglón en el banquillo es el de los vinos, en cuya producción se utilizan ingredientes para potenciar sabores, colores y texturas, lo mismo que endulzantes, para suavizarlos. O se agregan taninos para generar estructura. Por muchos años, eso sí, no pocas bodegas vienen informando sobre la adición de sulfitos, cuyo objetivo es prevenir la oxidación y el deterioro microbiológico de la bebida.

¿Cambios a la vista? Quizás se den en el mediano o largo plazo. Mientras tanto, el mercado de aditivos seguirá sumando ventas: al finalizar 2022, estas se tasaron en 1.650 millones de dólares anuales.


*Esta columna fue publidada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (14/09/2025)

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