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El nudo vino-moda-lujo

  • Foto del escritor: hugosabogal
    hugosabogal
  • 18 sept 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 9 oct 2025


Chanel: de los aromas de sus perfumes a los aromass de sus vinos. Foto: Chanel.
Chanel: de los aromas de sus perfumes a los aromass de sus vinos. Foto: Chanel.

Hugo Sabogal

Hasta hace poco, la relación entre lujosas casas de moda y renombradas bodegas de vinos se había limitado a unos escasos protagonistas, eso sí, unidos por un mismo llamado: el del gusto por las cosas lindas. Pero hay más que eso.

En el juego están, entre otros, Chanel, el grupo Louis Vuiton Möet Hennessy (LVMH), Bulgari y Ferragamo. Todos han tomado conciencia de que el maridaje vino-moda-lujo es promisorio y ventajoso para las partes. Los beneficios compartidos parten del hecho de que todas las emblemáticas creaciones son confeccionadas por artistas y artesanos excepcionales, cuyas obras se convierten en piezas únicas por su ejecución, calidad y originalidad.

Otro factor de identidad es lo que se denomina ´asociación de marcas’, es decir, vínculos compartidos que a la postre conducen a impulsar ventas y expandir alcances en el mercado de la exclusividad.

El panorama es significativo. El caso de mayor trascendencia lo representa el conglomerado LVMH. Ya en 1987, Louis Vuitton –que incluye en su portafolio a marcas de ropa como Celine y Fendi– se fusionó con la bodega de espumosos Moët & Chandon y con la productora de coñac Hennessy. Tras las primeras acciones, la valorización conjunta alcanzó los 500.000 millones de dólares, lo que abrió la puerta a nuevos movimientos en Estados Unidos y Europa. En el afamado valle californiano de Napa, LVMH adquirió la bodega Newton Vineyard, productora de vinos de clase mundial. Paso seguido, se hizo al control de otras tres importantes champañeras: Krug, Ruinart y Veuve Clicquot.


Imagen del castillo Cheval Blanc, fuente inspiradora del vino bordelés del mismo nombre.
Imagen del castillo Cheval Blanc, fuente inspiradora del vino bordelés del mismo nombre.

Chevel Blanc, joya en la corona de Arnault


Además, Bernard Arnault (presidente y propietario de LVMH) adquirió con el billonario belga Albert Frère la histórica bodega bordelesa Cheval Blanc, en St. Emilion, a la que reubicó en la cima.

Le sigue Chanel, con inversiones similares en el californiano Valle de Napa, tras la adquisición de la bodega St. Supery. De tiempo atrás, Chanel ya había incursionado en el mundo enológico con la adquisición en Burdeos de Château Canon, en el distrito de St. Emilion, y Château Rauzan-Segla, en Margaux.

 No menor ha sido el caso del creador de joyas Bulgari, que en 2004 se hizo al control de la bodega toscana Cantina Podernuovo. También en Toscana, Ferrucio Ferragamo, ícono del cuero, asumió la Cantina Il Borro, restaurándola y anexándole un hotel de lujo. Su hermano Massimo, jefe de la operación en Estados Unidos, se quedó –también en Toscana– con la Cantina Castiglion del Bosco. Todos estos casos –y otros no menores– evidencian que moda, lujo y vino han llegado a ligar un nudo difícil de desbaratar.

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