Las enanas gigantes


Hugo Sabogal
Las botellas pequeñas de vino no son de reciente aparición. Han servido por largo tiempo como envases alternativos por sus bondades prácticas y su bajo precio. Sin embargo, han resuelto ahora ponerse los zancos y trepar a estrados superiores.
Los usos principales habían sido utilitarios: consumo individual, particularmente si nadie más bebe vino en casa; reducción en la ingesta de alcohol; posibilidad de acompañar la entrada con un vino blanco y el plato principal con uno tinto, evitando pagar el vino por copa; oportunidad de probar etiquetas de alta gama (tintos o blancos) en formatos pequeños y a precios razonables; guardarlas y mantenerlas en apartamentos y cocinas de poco tamaño en cualquier rincón; y, no menor, alegrar reuniones concurridas como asados y paseos con vinos de distintas gamas y estilos en una misma jornada.
Clasificación de los pequeños formatos
En términos de tamaño, las piccolo se dividen en tres grandes grupos:
-Split o Piccolo (con capacidad 187,5 ml), que contiene vino para llenar una copa;
-Demi o media botella (375 ml), con capacidad para servir tres copas;
-Jennie o medio litro (500 ml), ideal para cuatro copas y acompañar una cena.
Pero el giro más vistoso lo ha dado la empresa vitivinícola Australian Vintage con el lanzamiento de su marca Poco Vino, que incluye distintas variedades y estilos en pequeñas y sensuales botellas. Ah, y por encima de todo, valiéndose de una compaña de mercadeo de alto impacto en redes sociales.
Rompiendo fronteras


“Reconozco que el formato pequeño existe de tiempo atrás, pero aún está en su infancia y nunca se ha utilizado de manera innovadora", comenta Emily Harper, directora de marketing de Australian Vintage. “Nuestro objetivo es romper fronteras y prejuicios, porque no sólo buscamos conveniencia, moderación y calidad, sino una experiencia elegante que se adapte a distintos estilos de vida modernos”.
Y la verdad es que el corto camino transitado por Poco Vino ha impulsado a destacados jugadores mundiales a seguir su ejemplo. La lista incluye a bodegas californianas como Sutter Home, Ménage à Trois y Winc, así como a la australiana 19 Crimes y a la neozelandesa Kim Crawford.
Para parejas o bebedores moderados

Más allá del segmento de los vinos tranquilos, el nuevo fenómeno se extiende a importantes casas productoras de espumosos como la francesa Moët & Chandon, la española Freixenet y la italiana La Vostra. Y no se quedan atrás históricas y sacrosantas marcas como Tignanello, de la Toscana, y Château Le Bedat, de SaintÉmilion, Burdeos, que incluyen en su portafolio pequeñas botellas.
Es justo reconocer, sin embargo, que la marca australiana Poco Vino se lleva las palmas. No en vano acaba de obtener un destacado galardón de la revista británica Drinks Business como reconocimiento a su estilo informal y sugestivo, y a su capacidad de penetrar las redes sociales y de alegrar la vida de los Zillennials, grupo generacional nacido entre 1993 y 1998, y ubicado entre los Millennials y la Generación Z. Que se prepare el mercado global: las piccolo se vienen con todo.
*Esta nota se publicó en mi columna 'Entre Copas y Entre Mesas' en la sección 'Comer y Beber' de la edición dominical del diario colombiano El Espectador (
.png)



Comentarios