La reinvención chilena
- hugosabogal

- hace 1 día
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Hugo Sabogal
Chile, flanqueado por dos prodigiosos tabiques de la naturaleza como el gélido Océano Pacífico (por el lado izquierdo) y la infranqueable cordillera de los Andes (por el derecho), logró insertarse desde el siglo XVI en el exigente mundo del vino, pese a su lejanía y a las difíciles condiciones naturales de su territorio.
Ya en el siglo XX consiguió abrirse camino como exportador de vinos para todos los días, alcanzando la cuarta posición mundial en este segmento. ¿Sus clientes? Norteamérica, Reino Unido, Asia y Suramérica. Hoy, sin embargo, y por cuenta de la crisis mundial del sector, este productor se ha visto contra las cuerdas.
Razones del reajuste
Al cierre de 2025, las exportaciones chilenas cayeron un 9% en volumen hasta bajar a 7,1 millones de hectolitros, lo que significa una reducción del 27% en la superficie del viñedo. Además, la caída del consumo y el surgimiento de nuevos gustos por parte de las generaciones Y y Z suman otros efectos negativos. Y como si fuera poco, mercados que Chile creía consolidados como Reino Unido, China y Corea del Sur se contrajeron al punto de gatillar un cambio de dirección.
Por ello, una de las acciones más urgentes es redireccionar la cartera de clientes comerciales internacionales y trasladar su foco a centros de consumo alternativos
como Brasil, al que Chile ha designado como su nuevo país ancla. Otro destino en importancia es Canadá.
Los nuevos vinos de bodegas clásicas


En cuanto a las nuevas preferencias de consumo, el país austral ha debido revisar su postura como centro de vinos tradicionales para abrirle la puerta a un verdadero corolario de nuevas bebidas frutadas de cero y bajo alcohol (menos de 11 grados). Viña Concha y Toro, por ejemplo, da cuenta de un aumento de más del 220% en las ventas de marcas como Casillero del Diablo Belight, Casillero del Diablo Sparkling Zero y Exportación Selecto Frutal, línea que incluye blancos, tintos y rosados con sabores a durazno, fresa y naranja, entre otros.
Viña Santa Rita no se queda atrás. Su marca 120 incorpora presentaciones como 120 Zero y 120 Delight. Incluso, adiciona una opción de cócteles listos para servir como 120 Sabores y 120 Spritz, su primer gasificado de baja graduación alcohólica. De la misma manera, los despachos de los nuevos productos incluyen destinos como Irlanda, Canadá y Noruega.
Nuevos jugadores en escena

Y entre las marcas indepedienetes, SinZero no deja de crecer. Su motor es agrícola es el matrimonio integrado por Andrés Duval y su espacio y socia Cecilia Prat. Durante un viaje a Europa en 2017, los Duval-Prat fueron testigos presenciales de la alta demanda de productos desalcoholizados. A su regreso a Chile, concibieron el proyecto y crearon el primer vino chileno de este tipo que mantiene los aromas y sabores tradicionales.
La alta gama y sus nuevos horizontes
Por otro lado, se anuncian planes para diferenciar, sin perder la esencia, el segmento de vinos premium y alta gama. Serán menos, pero más costosos. A diferencia de la oferta actual, resaltarán atributos como diversidad geográfica, procesos naturales y orgánicos, y menor irrigación para aumentar el potencial de guarda. También se adicionan planes de enoturismo vivencial. El ímpetu se pondrá en mercados de alto poder adquisitivo como Asia y Estados Unidos. Tales etiquetas llevarán precios más altos y una excelencia certificada.
Dejado atrás el pánico, Chile ya no podrá dejar en pausa su reinvención.
*Esta columna fue publicada en la sección 'Comer y Beber', columna 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario mbiano El Espectador, Bogotá, Colombia. (19/7/2026).

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