Burdeos, en la nueva era
- hugosabogal

- 13 ene
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Hugo Sabogal
Antes de convertirse en gran centro mundial del vino, Burdigala (o Burdeos) —fundada por las fuerzas invasoras romanas en el año 69 a.C.— ya disfrutaba de enorme poder económico y político gracias a sus minas de plomo y estaño, dos metales estratégicos para los colonizadores. En cuanto al vino, su producción debió concentrarse inicialmente en las huestes colonizadoras destacadas en Galia y Britania.

Siglos más tarde, en la Época Medieval, la bebida se potenció y se expandió tras el matrimonio, en 1152, de Leonor de Aquitania y Enrique II de Inglaterra. Ambos monarcas eran declarados amantes del jugó fermentado de la vid y sentaron las bases para facilitar su expansión, dentro y fuera de Francia.
Otro giro clave —hoy debatido— fue la Clasificación de 1855, promovida por Napoleón III para realzar la calidad de los vinos bordeleses. Conformado por cinco categorías (Premier, Deuxième, Troisième, Quatrième y Cinquième Crus), el sistema priorizó los tintos de zonas como Médoc, y los blancos dulces de Sauternes y Barsac, Su objetivo fue resaltar el precio histórico de los elegidos y su carácter excepcional, dejando por fuera a un grueso contingente de hacedores y bebedores. La actual percepción es que dicha clasificación no cumple ningún papel en tiempos inciertos.
Para los conocedores

Además, y aunque los vinos clasificados han gozado de fama y buenos ingresos, su universo comercial se circunscribe a pocos y acomodados enófilos y coleccionistas. Es un segmento amenazado por la caída del consumo y por el ascenso de consumidores que sólo buscan placer a bajo precio y sin pedigree. Vaya presión para Burdeos. Otra salida, impensable hasta hace poco tiempo, es elaborar versiones más ajustadas a los nuevos gustos. De lo contrario, muchos productores deberán acelerar la quema y destrucción de sus viñedos ante la imposibilidad económica de mantenerlos.


Con una generación de Baby Boomers en descenso y una de Millennials y miembros de la Generación Z en ascenso (grupos poco cercanos al vino), se requiere de acciones de choque para evitar una debacle. En el caso de Burdeos, la respuesta se centra en campañas encaminadas a demostrar que esta denominación también puede satisfacer las preferencias de los nuevos consumidores con tintos ligeros, vinos de bajo alcohol o sin alcohol, y con sugestivosblancos, rosados, dulces y espumosos regionales.
Allan Sichel, presidente del Consejo Interprofesional de Vinos de Burdeos, también ha lanzado un programa llamadoJoin the Bordeaux Crowd, difundido en redes sociales y en llamativas revistas enfocadas en las nuevas generaciones.“Los jóvenes son de mente abierta y están dispuestos a buscar sorpresas, diversidad y relatos que los conmuevan”, apunta Sichel.
Blancos y dulces para la Burdeos juvenil

Para ello, la idea es abrirles las puertas de los châteaux para que se hospeden y, a la par, ofrecer experiencias dentro de los viñedos, como excursiones a pie o en bicicleta. Otras atracciones culturales incluyen conciertos y recitales.
Resta solamente confiar, como lo señaló recientemente la revista especializada Quartz, que así como el vino sobrevivió a la caída del Imperio Romano, a dos guerras mundiales y a la Prohibición, “también será posible que sobreviva a la Generación Z”.
*Esta columna fue publicada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (11/01/2026)

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