El Malbec como lenguaje
- hugosabogal

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura

Hugo Sabogal
Entender la dimensión de lo que busca la Bodega Zuccardi en la zona montañosa del Valle de Uco, al suroeste de la ciudad de Mendoza, exige borrar de la memoria esa imagen habitual del Malbec comercial: o sea, la de un vino de zona templada, fácil de beber, con insinuaciones a frutas negras maduras y algo de recuerdos florales; y si se ha añejado, cargado de percepciones a café, tabaco y vainilla, y, eso sí, siempre listo para acompañar jugosos cortes de carne a la parrilla.
El Valle de Uco y su festín de impresiones

En cambio, en las alturas del Valle de Uco, a 1.100 m. s.n.m., el nuevo Malbec de Zuccardi transmite un festín de expresiones naturales bien integradas al suelo pedregoso y calcáreo del entorno, abriendo un nuevo capítulo para la enología del país austral. Nada de barrica, porque toda la riqueza de la uva no se potencia con el roble, sino en tanques de concreto que no aportan aroma ni sabor.
“El concreto proviene de materiales naturales como arena, piedra y agua, todos ellos procedentes de las alturas de Los Andes”, apunta Zuccardi, joven enólogo que ha ido tan lejos para dejar su huella como se lo han permitido las circunstancias.
Una huella que impresiona a sommeliers y coleccionistas, y que en fechas recientes llamó la atención de publicaciones como Robb Report, especializada en productos y experiencias de calidad excepcional.
“Creemos firmemente que el Malbec es para el Valle de Uco lo que el Pinot Noir es para Borgoña, o el Sangiovese para Montalcino o el Nebbiolo para Barolo”, apunta Zuccardi, creador de Finca Piedra Infinita.
Allí han nacido diez vinos perfectos en solo seis años, consagrando a este terreno como nuevo referente del vino argentino en el mundo. Todas las etiquetas han recibido calificaciones de 100 puntos de los críticos internacionales más influyentes.
Dimensiones de Pidra Infinita

El nombre de Piedra infinita se deriva de las enormes rocas que bajaron desde las cumbres de la cordillera de Los Andes hace 50 millones de años para dar origen a la zona. Desde el comienzo, Zuccardi y sus colegas se abrieron paso entre las rocas hasta escudriñar los suelos y detectar la presencia de granito volcánico, con trazas de finas capas de carbonato de calcio, sin duda, una combinación única y excepcional. Antes de plantar las 38 hectáreas de la finca fue necesario retirar las voluminosas piedras, requiriendo más de 1.000 viajes de camión para removerlas.
Zuccardi dividió las 38 hectáreas de superficie en 46 parcelas distintas, entre las cuales sobresalen Finca Piedra Infinita Supercal y Finca Piedra Infinita Gravascal.“Son pequeños trozos de tierra donde vivificamos y embotellamos solamente ese fragmento específico de suelo”. Zuccardi se ha atrevido a retirar el nombre de la variedad de la etiqueta frontal, porque “la uva es un vehículo de expresión” que muestra la belleza del terruño.
Diez calificaciones de 100 puntos

Su primera cosecha de Piedra Infinita Malbec se dio en 2012, obteniendo 96 puntos con el primer lanzamiento. Luego recibió entre 95 y 98 puntos para las siguientes tres cosechas. Su primera puntuación de 100 puntos la obtuvo con la correspondiente a 2016 y, posteriormente, múltiples calificaciones perfectas para cada vendimia desde 2018 hasta 2023.
“Estos vinos desafían las expectativas de la mayoría de la gente sobre el Malbec argentino”, dice Adam Waddell, sommelier del famoso restaurante neoyorquino Eleven Madison Park. “No se trata de opulencia, sino de precisión y longevidad. Más aún, “con el aire se despliegan y con el tiempo se profundizan”.
Zuccardi nunca se propuso hacer un vino perfecto de 100 puntos, sino conseguir una verdadera articulación con la tierra en la que nació. Para Waddell, el Malbec de alta montaña prioriza la estructura y claridad mineral sobre la madurez abierta. Y sentencia: “se trata menos de fruta exuberante y más de textura: taninos finos, acidez lineal y un final largo y calcáreo”.
Más allá de la carne

Estos nuevos rasgos, según otros sommeliers consultados por el Robb Report, lo acercan a platos como champiñones a la parrilla con tomates cherry o pechuga de pato glaseada. “Los encuentro ágiles y ligeros”, apunta Jhonel Faelnar, especializado en restaurantes de comida coreana. “Su potencial de acompañar experiencias gastronómicas variadas y complejas está presente. Definitivamente, puede ir más allá de una carne a la parrilla”.
*Esta columna fue publicada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominnical del diario colombiano El Espectador (10/05/2026)

.png)



Comentarios