Blancos españoles, en alza
- hugosabogal

- 11 may
- 3 min de lectura

Hugo Sabogal
Históricamente, los blancos españoles nunca han vivido un momento como el actual. Durante más de dos siglos subsistieron a la sombra de los vinos tintos y de la admiración generada por famosas denominaciones de origen como Rioja, Ribera del Duero y Priorato.
De los blancos, nadie hablaba, en parte porque producirlos exigía una serie de destrezas indómitas hasta hace poco tiempo.
La excepción, por razones climáticas, culturales, históricas y religiosas, la constituía Galicia –particularmente Rías Baixas, en el suroeste–, donde la ancestral variedad blanca Albariño ha formado parte del paisaje local durante siglos. Por lo demás, los demás cepajes blancos españoles sobrevivían.
Calidad y percepción, a la orden del día

El panorama, en la última década, ha cambiado de manera radical, y ahora los blancos experimentan una transformación profunda en calidad y percepción.
Si en el reciente pasado se les ignoraba por transmitir sensaciones oxidadas, apagadas y desequilibradas en el paladar, hoy, gracias al esfuerzo de bodegas y enólogos, los nuevos estándares nos entregan vinos vibrantes, frescos y con identidad propia. Además, resultan fáciles de beber y experimentan una gran acogida y popularidad entre jóvenes y mujeres, dos segmentos de consumo que jalonan la demanda de vinos en el mundo.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, los blancos ya representan el 54% de la producción total, una cifra no antes vista.
Al frente del cambio marchan y toman ventaja los ‘blancos renovados’, o sea, los de siempre, pero actualizados en todos sus frentes: cultivo, transformación en bodega y comercialización.
La lista se amplía

También tenemos en la cresta a los nuevos Albariño y Godello de Rias Baixas y de Valdeorras; a los Verdejo de Rueda (Castilla León), y lo notable: a los Malvasía, Macabeo, Garnacha Blanca, Viura, Tempranillo Blanco y Maturana Blanca de Rioja. Tanto así, que reconocidas bodegas como Marqués de Murrieta, Remirez de Ganuza y Viña Tondonia han desarrollado antológicos blancos de nivel superior.
Dentro de las próximas sorpresas saltará a escena Deiva, nuevo proyecto de Vega Sicilia, en Galicia. Sobra aclarar que Vega Sicilia es el más venerable productor de tintos en Ribera del Duero. Sus gestores proyectan la primera añada de Deiva (350,000 botellas) para 2027. Y se anticipa que romperá la barrera de precios vigente para todos los blancos españoles. Por si fuera poco, blancos y espumosos constituyen el nuevo eje de vinos exportados por España al mundo, algo que nadie hubiera vaticinado hace pocos años.
Algunos de los más respetados sommeliers explican el fenómeno diciendo que sus comensales ya no buscan vinos blancos españoles por el precio, sino por su “complejidad, sentido de lugar y profundidad estilística". Sin vacilar, ‘ir a por ello’.
*Otros variedades blancas españoles a tener en cuenta: Treixadura, Garnacha Blanca, Bobal, Merseguera, Pedro Ximénez, Verdi, Merseguera, Hondarribi zuri, Hondarribi zerratia, Caiño Blanco, Loureiro, Torrontés.
*Esta columna se publicó en la sección 'Entres Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia (26/04/2026)

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