El gran descorche de Michelin
- hugosabogal

- 27 oct 2025
- 3 min de lectura

Hugo Sabogal
Pese a la progresiva competencia de comentaristas digitales en todos los idiomas y en todos los continentes, así como la ejercida por los críticos tradicionales, la Guía Michelin –árbitra del buen comer– se mantiene imperturbable desde hace más de un siglo. Su modelo de trabajo se sustenta en reseñadores anónimos, cuyos dictámenes siempre trascienden.
La Guía Michelín nace en 1900 gracias al ingenio de los hermanos André y Édouard Michelin, fabricantes de llantas. Su propósito era promover sitios de interés para que los usuarios devoraran kilómetros en su búsqueda y, de paso, acabaran neumáticos. ¿El axioma?, Reemplazarlos con mayor frecuencia.
Neumáticos, el punto de origen

La primera Guía incluyó mapas y listados de mecánicos y gasolineras, así como recomendaciones de lugares para comer y quedarse. Hasta 1920, la publicación se distribuyó de manera gratuita. Después se le asignó un precio para valorar su contenido. Con el fin de estimular su consulta, André y Édouard idearon, en 1926, un sistema de calificación basado en estrellas, otorgadas a restaurantes y hoteles que las merecieran. A más estrellas, mayor jerarquía. Es un sistema aún vigente.
Vino, el nuevo foco

Hoy soplan vientos de cambio en Michelin, encaminados a transformar el alcance de la publicación. Uno es la incorporación del vino como componente medular. Sin más rodeos, convertirse en autoridad mundial del sector.
Como antecedente, Michelin compró, en 2019, la totalidad de las acciones de The Wine Advocate, biblia de los mejores vinos del mundo, creada en 1978 por el crítico estadounidense Robert Parker Jr. Al juntar el prestigio de la Guía Michelin con la reputación del Wine Advocate, la aspiración es crear un sistema global de clasificación, más allá de restaurantes y hoteles. Florent Menegaux, presidente del grupo, habla de una misión para "conquistar el mundo".
Según declaraciones de Menegaux al diario The Times, de Londres, la nueva modalidad de clasificación será "más influyente que la de Parker", pues “la marca Michelin es mucho más poderosa". En el fondo, la estrategia es hacer el tránsito de una guía de restaurantes y hoteles a una autoridad mundial en estilo de vida.


Inquietudes pendientes
¿Será la muerte del venerado Wine Advocate?¿Cambiará la Guía Michelin su apego por el sistema estrellas, cuya aplicación en el mundo tradicional del vino sería difícil de aplicar? ¿Se mantendrá la figura de anonimato de los catadores, algo nebuloso en el campo enológico? Según el periodista californiano Alder Yarrow, editor del portal Vinography, “el vino es un segmento estancado y de bajo interés para las nuevas generaciones, que no puede seguir acrecentando su círculo de amantes y seguidores. Para Yarrow, sólo se le puede dividir en pedazos cada vez más pequeños. Y concluye: “desde esa perspectiva, acercarlo a una audiencia mucho más grande, centrada en comida y viajes, no es una mala estrategia”. Como es de suponerse, las inquietudes entre bodegueros y enólogos van y vienen. Habrá que decantarlas, copa en mano.
*Este artículo se publicó en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la sección dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (26/10/2025).

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