El café, espejo de identidad


Hugo Sabogal
Las marcas de café tradicionales han cumplido su ciclo y van de salida. En su reemplazo cobran vida nuevas ofertas con nombres simbólicos o inventados, cuyo propósito es satisfacer las preferencias y gustos de los compradores.
A esta conclusión llega un estudio del World Coffee Portal, perteneciente al grupo Allegra, con sede en Londres, especializado en investigación de mercados, análisis de consumo, estrategias de negocios, eventos y publicaciones sectoriales.
Entre sus eventos más destacados figuran reconocidos festivales anuales de café en siete ciudades del mundo: Coffe Fest London, Coffee Fest Amsterdam, Coffee Fest Milan, Coffee Fest Paris, Coffee Fest New York, Coffee Fest São Paulo, Coffee Fest Cape Town y Coffee Fest Los Angeles. O sea, núcleos de oferta y consumo que miden la interacción entre oferentes y compradores.

Titulado The Coffee Brand is Dead. Long live the Lifestyle Brand, el estudio concluye que las marcas tradicionales, centradas en el origen del grano y en las técnicas de producción, están siendo reemplazadas por marcas que proyectan estados anímicos.
En particular, el lifestyle branding no enfatiza los rasgos convencionales de la bebida ni su ingrediente dominante, la cafeína, sino que promueve al café como aglutinador de identidades individuales y cofradías, junto con ligazones emocionales y aspiracionales. Al mismo tiempo, suscita una estética integral y tangible en términos de colores, tipografías, texturas de empaques, diseño interior de las tiendas y disponibilidad de accesorios, ropa, gorras, tazas y jarras. Y, por supuesto, mucha visibilidad en las redes sociales.

Otra preferencia de los nuevos coffee lovers es dedicar tiempo a la preparación del café matutino. En este caso, les atrae la experiencia diaria de moler granos, escuchar el sonido del agua en el momento de la infusión, percibir aromas y dejarse llevar por el caudal de sabores que pasa por su paladar. Es algo así como ponerle orden al día.
En cuanto a la personalización del consumo, exigen acceso a leches vegetales, bebidas frías, mezclas con otros insumos como té Matcha, chocolate, canela y cúrcuma. Asimismo, demandan que las cafeterías se mantengan como espacios de comunidad y trabajo híbrido, y como sedes de eventos sociales y culturales.

En definitiva, han resuelto poner bajo tierra todas las prácticas que destacan el origen, las puntuaciones de los catadores, los concursos, y todo aquello que mueve el corazón de puristas y conocedores. En el fondo, rechazan lo que no conduzca a conexiones inequívocas de identidad. En cambio, valoran lo que propone nuevas "vibras”, formulaciones únicas y mecanismos de conexión en las redes sociales. En resumidas cuentas, un lifestyle que rechaza sin vacilaciones la práctica del café vendido en volumen y en el supermercado.
*Adjunto tres ejemplos para explorar: Café Chamberlain, creado por la influencer Emma Chamberlain, enfocada en la Generación Z; Bigface Coffee, fundada por el basquetbolista Jimmy Butler; Blank Street, centrado en la estética urbana minimalista. Todos tienen portales al aire.
*Esta nota fue publicada en mi columna 'Entre Copas y Entre Mesas', sección 'Comer y Beber'' , en la edición dominical del diario colombiano El Espectador (18/10/2026).

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