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Crítica de vinos, al banquillo

  • Foto del escritor: hugosabogal
    hugosabogal
  • 9 dic 2025
  • 2 Min. de lectura


Hugo Sabogal

Hace un par de semanas me enteré del impase vivido por dos reconocidos críticos de vinos en torno a decisiones adoptadas por bodegas que se negaron a recibirlos para probar, analizar y calificar los ejemplares de sus últimas cosechas.

Una de las razones esgrimidas por los productores es que los puntajes de los expertos pueden tornarse positivos, pero también negativos para sus negocios.


Los más y los menos de un alto puntaje


Hasta ahora, los críticos concentran su atención en factores tales como color, aroma, sabor, intensidad, textura y longevidad. En el futuro, deberán ir más allá.
Hasta ahora, los críticos concentran su atención en factores tales como color, aroma, sabor, intensidad, textura y longevidad. En el futuro, deberán ir más allá.

Un puntaje favorable significa visibilidad para las marcas y mayor atención por parte de consumidores, distribuidores y comercializadores, abriéndoles así las puertas de nuevos mercados y generándoles mayores ventas.

El riesgo es que, fiados en los altos puntajes, algunos empresarios terminan homogenizando su estilo para asegurar nuevos premios, estancando así la oferta y retardando la innovación.

Por otro lado, si los críticos no se impresionan con los vinos evaluados y no les asignan altas calificaciones, es posible que la reputación de las bodegas se vea afectada, reduciendo la confianza de los compradores e impactando las ventas.


Las asignaciones numéricas dicen poco del entorno físicos de las bodegas y de su relacion con el medio ambiente y las prácticas regenerativas.
Las asignaciones numéricas dicen poco del entorno físicos de las bodegas y de su relacion con el medio ambiente y las prácticas regenerativas.

Ante este panorama, ha comenzado a debatirse si el sistema de los puntajes numéricos debe transformarse de raíz e ir más allá de factores tales como

color, aroma, sabor, intensidad, textura y longevidad. Y sí, porque los actuales bodegueros asignan creciente importancia rubros como agricultura sostenible, prácticas regenerativas, empaques amigables con la naturaleza, responsabilidad social, transparencia, diversificación de portafolio, trazabilidad, innovación de envases y adaptación a las nuevas corrientes del mercado.


Otro tipo de evaluación

Viñedos respetuosos del medio ambiente y bodegueros resueltos a no afectar la naturaleza  serán temas prioritarios para el consumidor consciente. Foto: Montes Wines.
Viñedos respetuosos del medio ambiente y bodegueros resueltos a no afectar la naturaleza serán temas prioritarios para el consumidor consciente. Foto: Montes Wines.

Vinos livianos y frutados serán de rigor a partir de ahora. Foto: Winedering.
Vinos livianos y frutados serán de rigor a partir de ahora. Foto: Winedering.

Un creciente número de críticos no descarta la adopción de evaluaciones más amplias, descriptivas y hasta entretenidas. Hablan, incluso, de no depender solamente de sus sentidos de vista, gusto y olfato, sino de ir más allá. Por ejemplo, adoptar la tecnología y la inteligencia artificial para incorporar en sus juicios las preferencias de los consumidores, aportándoles perspectivas más atinadas.

En varios encuentros, han llegado a plantear, incluso, el uso de la realidad aumentada para crear experiencias de cata inmersivas y suministrar recomendaciones más personalizadas. Y esto es porque, enfrentados al ingreso de generaciones como la Z y la de los millenials, no tendrán más remedio que modificar su lenguaje y ampliar su horizonte a tópicos sensibles como precio, salud y bienestar, y, como si fuera poco, al grupo de vinos de bajo o cero alcohol.

Más que añejamiento y potencial de guarda, a los nuevos consumidores les atraen conceptos como autenticidad y transparencia, todo comunicado en plataformas digitales y redes sociales. En esencia, los nuevos críticos deberán actuar más como guías y educadores dentro de un mercado complejo, que como únicos árbitros del sabor y la calidad. Y, así, todos felíces.

*Esta columna fue publicada en la sección 'Entre Copas y Entre Mesas' en la edición dominical del diario El Espectador, Bogotá, Colombia. (07/12/2025).


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