Cafelandia, un entorno en pleno hervor
- hugosabogal

- 7 oct 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 9 oct 2025

En una zona del norte de Bogotá, doce marcas y tiendas potencian el segmento de alta calidad en el café.
Hugo Sabogal, Especial para El Tiempo
Los barrios Quinta Camacho y El Nogal de Bogotá, situados en la zona nororiental de la capital colombiana, se han convertido en el más dinámico centro de consumo de café de calidad en el país. No hay otro igual.
Una franja enmarcada entre las calles 70 y 81 y las carreras Quinta y 11, les sirve de plataforma a estos emprendedores, cuyas ofertas van de lo clásico a lo innovador, y reflejan un importante salto cualitativo en el consumo de cafés de alta gama.
Además de clientes ávidos de conocimiento, atraídos por los secretos del grano y sus correspondientes métodos de preparación, existe otra característica que facilita las cosas: una comunidad de residentes con capacidad de compra en un vecindario que también incluye empresas locales e internacionales, tiendas de moda y diseño, casas de antigüedades, nuevos restaurantes y turismo depurado.
Entre las marcas presentes figuran Cafecultor, Café Quindío, Juan Valdés, Café 18, Amor Perfecto, Azahar, San Alberto, Tropicalia, Lavazza, Libertario, Devoción y Lohas Café, amén de reconocidos locales de panadería y repostería, también matriculados en el rubro del café de calidad, entre ellos Zukerino, Mistral, Masa, el Árbol del Pan, Brot, American Cheescake y Hakim’s Pastry. Y como un desarrollo más reciente aflora una variada gama de emprendimientos gastronómicos encabezados por El Francés, Ideal, Verano, Café del Este, Magnifique y Olivia. además de restaurantes de arraigo como Harry Sasson, Gitane, Salvaje, Ugly American, Crepes & Wafles, San Giorgio Trattoria, Il Tinello, La Bifería, La Cesta, ArteSano y Bagatelle. Igualmente operan tiendas y bares de vinos como The Wine Store, Chin-Chin y Vinos de la Plaza. “Es una oferta que atrae a clientes con conocimiento y apreciación por las bebidas, sólo que ahora están dispuestos a trasladar su atención al café”, apunta Carlos Julián Ruiz, de Café 18, compañía especializada en la promoción de variedades exóticas.
“Todo esto invita a que, después de un buen almuerzo, el visitante se anime a caminar por el sector y a detenerse en una tienda de café o en una de las tantas reposterías del vecindario”, agrega Juan Pablo Villota, socio fundador de Café San Alberto. “Este nuevo entorno es totalmente caminable y sustituye lo que fueron alguna vez las llamadas Zona G y Zona T de Bogotá”, agrega.
Para Villota, El Nogal es igualmente un punto ideal para propuestas selectas como la suya. La nueva sede de San Alberto ocupa una antigua y espaciosa casa de conservación, que hace las veces de ‘templo cafetero’, donde el servicio se orienta a la creación de momentos lúdicos y ceremoniales, dirigidos por expertos baristas. Además, y gracias a la amplitud del espacio, es posible ofrecer salones para catas de café y eventos empresariales.
Los comienzos


Dos de los primeros colonizadores de Cafelandia fueron Azahar y Tropicalia, marcas colombianas reconocidas internacionalmente. Azahar se instaló en 2020 y Tropicalia, un año después.
Durante su periplo, Azahar –reseñada por The New York Times– ha llevado un registro pormenorizado de los perfiles de clientes que acuden a la zona y a su tienda, y los identifica como personas que, ante todo, buscan una experiencia completa: desde ambiente agradable, servicio y sostenibilidad, hasta conexión con la cultura cafetera y una predisposición a pagar algo más por un producto diferenciado y bien servido.
Por segmentos, Azahar los divide en cinco grupos: jóvenes profesionales, entre los 20 y 35 años, que aprecian los espacios abiertos y la comodidad de trabajar o sostener reuniones; amantes del café de especialidad, para quienes resulta clave entender los procesos detrás de cada grano; turistas atraídos por las recomendaciones en las redes sociales; personas mayores que aprecian la tranquilidad y el servicio personalizado; creadores de contenido digital, seducidos por el valor ‘instagrameable’ del lugar; y, finalmente, familias del barrio y asistentes a los servicios religiosos impartidos los domingos por distintas congregaciones afincadas en el vecindario.
Tropicalia, por su lado, enfoca su estrategia en cafés con aporte social y ambiental, sin descuidar el delicado diseño de su tienda y un novedoso menú para cualquier momento del día. Entre los temas destacables sobresalen la trazabilidad y las historias de vida de los caficultores. “Promovemos dinámicas culturales y contribuimos a sembrar en el cliente una apreciación de lo social y lo ambiental”, agregan Paola Laguna y José Alberto Rosero, sus fudadores. Este tipo de trabajo le ha valido a Tropicalia el primer puesto en Latinoamérica y el décimo a escala mundial mundial en el prestigioso ranking de The World's 100 Best Coffee Shops.
Nace un nuevo cliente

Además de ofrecer variedad de orígenes, estilos, preparaciones y ambientaciones, también la tecnología hace gala en la nueva oferta. Café Amor Perfecto, por ejemplo, ha instalado una novedosa máquina Pure-Brew+, diseñada por el fabricante italiano Victoria Arduino, cuyo fin es servir filtrados personalizados. “No es necesario dedicar demasiados minutos a las preparaciones porque ya es posible hacerlas en menor tiempo, hasta en sesenta segundos, si así se desea”, dice Luis Fernando Vélez, fundador de la marca Amor Perfecto. “La idea es asistirlo para obtener la mejor definición de su receta y conseguir que el proceso de extracción sea el correcto y deseado”, comenta Vélez. Y agrega: “Estamos creando un cliente que no existía y por eso buscamos acoplar su cerebro con su paladar para ayudarle a descubrir las virtudes del café. Al final, queremos asegurarnos de que cada taza corresponda al gusto personal del comensal”.
Pero Vélez va más lejos: “en la medida en que todos aprendamos a apreciar nuestro producto insignia –y lo hagamos en toda la cadena de valor–, nos irá mejor como país. Porque no solo mejoraremos la situación económica de los caficultores, sino que potenciaremos la autoestima de los colombianos al poder disfrutar el mejor café del mundo en su propio país y en su propio entorno”.
Cafés de concurso


También en el terreno de la innovación acaba de poner pie un proyecto único en el mercado: Lohas Café, situado en Quinta Camacho, barrio contiguo a El Nogal. Creado por Lohas Beans, exportadora de cafés de especialidad, este Café promueve, desde una pequeña pero bien dotada barra, varias selecciones de cafés de concurso, confeccionadas por jóvenes caficultores de Huila a pedido de destacadas figuras del barismo mundial. Son productos que estos profesionales utilizan en los concursos globales. Lohas Beans ha conseguido ya 50 títulos mundiales con sus cafés de competencia. Se advierte que en Lohas Café no se ofrecen postres ni internet gratuido. Ni hay grandes mesas ni sillones Es un establecimiento enfocado únicamente en preparar y vender cafés de campeonato. “Nuestra apuesta es poner en evidencia lo mejor de los cafés de competencia colombianos, certificados y calificados con altos puntajes de taza. “Es una experiencia única”, resume Juan Pablo Campos, uno de los gestores de ambos proyectos.
Toda esta es la esencia de Cafelandia, cuyo aporte seguramente inspirará a otros emprendedores de cafés de especialidad en otras zonas y otras ciudades de la geografía nacional. La razón es simple: según, Azahar, el precursor, esta movida “evidencia un crecimiento en la demanda de cafés de especialidad y de experiencias de consumo cada vez más exigentes y sofisticadas”.
Qué esperar en Cafelandia
-Cafés excepcionales
-Nivel de atención profesional
-Ambientes diferenciados
-Aprendizaje y apreciación de cafés notables
-Últimas tecnologías al servicio del cliente
-Entorno gastronómico clásico e innovador
-Zona caminable de punta a punta
-Áreas de estacionamiento cercanas, complementadas con las de tres centros comerciales vecinos: CC Andino, CC Retiro, CC Atlantis.
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